BLOGATELAS

Weblog, fotolog y podcast de Pablo Moro. O lo que es lo mismo, donde pongo mis "blogatelas"

miércoles, abril 04, 2007

Nueva York.Capítulo I: Has llegado, pero no.

Recuerdo haberme sentido un incrédulo, sobretodo cuando, ya al fondo, entre nubes, como si de un dibujo se tratara, uno empieza a divisar a dos mil pies de altura, lo que le parecen, por las ganas, las torres de Manhattan que muchas veces pensó que no llegaría a ver. Aparece, entonces, esa sensación conocida de la ansiedad y el orgullo del viajero cuando desde lo alto de la colina ya puede ver su meta, y la sonrisa de un niño en su primer partido la mira a ella, que con sus ojos también está volviendo a la cantidad de veces que lo imaginó, y lo imaginamos juntos.
Recuerdo sentirme sospechoso en los controles de seguridad, por esa manía moderna de hacernos sentir sospechosos, culpables de un delito que está por cometerse, y el miedo a perder lo poco que llevamos en un aeropuerto con nombre de presidente asesinado. Tienen siempre los aeropuertos algo de salas de espera, como si llegar fuera no haber llegado aún, como un museo que cierra justo el día que vas y sólo puede verse desde la puerta.
Dice Muñoz Molina que el viajero que llega a Nueva York parece que no acaba de llegar nunca, como si la ciudad de algún modo decidiera resistírsele, a modo de paraíso, y haya que ganarse sus encantos, seducirla. Quizá porque después se entregará sin condiciones.
Por eso llegamos desconcertados a la 96th con Broadway como el que llega a un parque de atracciones: al final será divertido, seguro, pero uno no sabe bien hacia donde tirar desde el principio.
Aún así ya todo es diferente: las calles suenan de otra forma, los taxis amarillos nos dicen que es verdad aunque parezca que no es real del todo, amenaza la lluvia y en los carteles de los negocios aún abiertos a esas horas de la noche se anuncian cafés y hamburguesas y gimnasios y pizza, y el aire frío llega del cercano Hudson, cruzando todo el Upper West Side hasta las ramas desnudas de los árboles de Central Park.
Y en medio de todo eso, como en la noche antes de un concierto o una batalla, nos dormimos cansados y satisfechos, escuchando el ronquido de Nueva York a través de la ventana, como en una película en la que, ésta vez, por fin, somos los protagonistas.

1 Comentarios:

A las 10:57 AM, javi escribió...

genial la primera entrega. sin duda me quedo con esa sensacion que dices de sentirte culpable de un delito que aun esta por cometer, de esa mania persecutoria que por buscar la tranquilidad de todos nos hace sentir algo intranquilos (aun sin razon) a todos

 

Publicar un comentario en la entrada

Enlaces a este post:

Crear un vínculo

<< Home